Two families with kids sitting on front stoops

La profecía autocumplida

CUIDADO CON LA PROFECIA AUTOCUMPLIDA

Ya desde antes de nacer, nuestra familia empieza a formular un montón de expectativas sobre nosotros ¿será niño o niña?, ¿tendrá los ojos azules?, ¿cómo será su carácter?… Pues bien, ese es el inicio de las profecías auto cumplidas.

Una profecía auto cumplida es una falsa creencia (una expectativa) que, por el solo hecho de existir, moldea y facilita un comportamiento que hace que se termine cumpliendo. A este fenómeno se le llama también “El efecto Pigmalión”. 

¿Pero qué es una falsa creencia? Pues es una idea que no coincide con el propio auto concepto. Puede ser positiva o negativa, es decir, tener el convencimiento de que una persona puede (positiva) o no puede (negativa) hacer algo. 

Se han llevado a cabo muchas experiencias, sobre todo en el ámbito escolar, sobre este tema y la conclusión general es que las falsas creencias son determinantes en la conducta. Como decía Stephen R. Covey, «Trata a una persona como es y permanecerá como es. Trata a una persona como puede y podría ser y se convertirá en lo que puede y podría ser.»

Lógicamente, esto afecta tanto a adultos, como niños/-as y jóvenes y se produce en todos los ámbitos. Por ejemplo, en educación, si los docentes creen que sus alumnos tienen altas capacidades, actuarán acordes a esa creencia y los alumnos acabarán aprendiendo más y obteniendo mejores resultados. 

Entre los adultos, modificar las creencias (expectativas) es difícil, pero no imposible, ya que nuestra psique es más fuerte de lo que pensamos.  Pero en el caso de los niños/-as es distinto, las expectativas (las profecías) de los padres y el entorno familiar resultan bastante determinantes e influyen en el desarrollo de su comportamiento. Vale la pena recordar, que el desarrollo de la autoestima, y por lo tanto el auto concepto, está directamente ligado a las expectativas y creencias que nuestros padres tengan de nosotros y cómo estos nos valoren.

Si un niño/-a es etiquetado como “rebelde”, “vago” o “tonto”, probablemente su desarrollo será pobre, dificultoso y complicado.

Por eso es tan importante prestar atención a las expectativas y falsas creencias, ya que los niños lo absorben todo del ambiente que los rodea, es decir,  su grupo familiar y la escuela.

Montse Orpi

Psicóloga especializada en refuerzo escolar

Share on facebook
Facebook
Share on google
Google+
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar su experiencia. Si continúa navegando consideraremos que acepta su uso. Para obtener más información sobre las cookies de esta web, consulte nuestra Política de Cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies