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El fenómeno de los “Ninis”

El porcentaje de jóvenes que ni estudia ni trabaja en Barcelona (ninis), está un poco por debajo de la media española, pero supera la europea.

El perfil de dichos “ninis” en la capital catalana, es: hombre de entre 16 y 29 años, de nacionalidad española, soltero, con estudios de ESO o inferior y con progenitores que tienen estudios de segundo grado.


También podemos constatar que la exclusión del sistema educativo y laboral afecta más a los hombres que a las mujeres, especialmente entre personas comprendidas entre los 20 y los 24 años de edad.  En Barcelona, existen más de 17.000 mil ninis, aproximadamente un 13’2 %; porcentaje que se sitúa por debajo de la media catalana y estatal (15%), pero que continúa por encima de la media europea, que ronda el 12%.

Pero, deberíamos hacernos una pregunta, ¿cuáles son las causas de este fenómeno que afecta a tantos jóvenes? Creo, sinceramente, que la causa principal y en la base del reto que tenemos entre manos como sociedad, se encuentra en la desmotivación que afecta a parte de la población juvenil.

Para empezar, es esencial plantearnos qué entendemos por motivación; ciertamente existe una confusión entre motivación y ganas de hacer las cosas.

De todas formas, si nos remontamos al origen etimológico de la palabra en sí, encontramos que deriva del latín motivus o motus, que significa “causa del movimiento”, el motivo que nos lleva a la acción. Por tanto, conocer el motivo o el porqué de emprender las acciones es realmente importante, y lo es porque da consistencia, va fundamentando y asentando poco a poco los cimientos en la construcción del proyecto vital del joven.

Así pues, se va personalizando éste, a través de pequeños pasos con toma de decisiones que le permiten, a modo de brújula, orientarse y dar sentido y dirección en esta sociedad tan compleja que les ha tocado vivir.

Una vez va dando cierta consistencia a sus opciones personales, deben prestar atención a la segunda parte de la definición de motivación: la acción. Para mí, la parte esencial.

No tengamos miedo de hablar a los jóvenes, sin tapujos, de la cultura del esfuerzo, del trabajo, del movimiento, de la voluntad. Si realizamos, si hacemos cosas, en muchas ocasiones la satisfacción llegará sola. Es decir, pasar a la acción, al movimiento sin darle demasiadas vueltas es muy sano y eficaz. No todos los días apetece hacer incluso aquello que nos apasiona y esto no es motivo suficiente para no hacerlo. Si esperásemos a que nos apeteciera cada paso nunca terminaríamos nada. Lancémonos a dar pequeños pasos, aunque en un principio cueste cierto sacrificio y
esfuerzo porque debemos arriesgar para crecer como persones. Cuánta razón tenía el poeta cuando decía “caminante no hay camino, se hace camino al andar”

Y en esta dinámica, juega un papel imprescindible el que el joven se conozca y se valore (autoestima). Ello aumentará su voluntad en la tarea que tiene entre manos. Y también el creer en uno mismo, conocer las fortalezas propias y aceptar los límites. Esto amplia mucho las expectativas de intentar trabajar por algo, ya que se asume de forma más real y por tanto más fácil que se puede.

Sin entrar, queridas madres y padres, hasta qué punto se responsabilizan o no de ellos mismos, existe una labor de acompañamiento que nos compete y en la que tenemos mucho por hacer.

Raúl Lerones

Plataforma d’Educació Social Martí- Codolar (Salesians Sant Jordi)

 

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