Portrait of smiling teenage boy in wintertime

Adolescencia y voluntariado.

 

Apreciados padres y madres, si me permitís la comparación, somos como barqueros, acompañamos a los y las jóvenes en la travesía que separa el puerto infantil del de la edad adulta. Todos nosotros hemos podido constatar que la adolescencia es un periodo maravilloso de la vida, pero también un tiempo difícil, se trata, en el fondo, de la muerte de la infancia, y esto es siempre muy doloroso, ya que es un duelo de separación; también en muchos otros aspectos. 

Los y las adolescentes están intentando construir su proyecto vital, en esta edad, atraviesan por tempestades, donde aquellas seguridades de todo tipo: imagen ideal de los padres, imagen ideal de sí mismos, imagen ideal de los otros, ruptura de la representación infantil de Dios (en el caso de opción creyente)… se ven amenazadas y puestas en cuestión por ellos y ellas, ya que necesitan pasar del sueño al proyecto vital, es decir, deben ir reconfigurando, no sin dificultades, sus sueños de niños y niñas, para poder ir dialogando consigo mismos e ir dando respuestas a las grandes preguntas que emergen con fuerza de su interior: ¿quién soy yo? ¿qué estoy llamado a ser? y ¿cuál es mi lugar en la sociedad? 

Es en esta dinámica de su proyecto vital dónde cobra mucha significatividad el poder realizar un voluntariado; sí, éste les ayuda a tener confianza en ellos mismos al comprobar que son útiles dándose a los demás de forma gratuita. 

Otro factor importante sería la empatía que van adquiriendo, es decir, la capacidad de ponerse en el lugar de los otros, y ello les hace ir construyendo una mirada próxima, activa, paciente y amorosa respecto a las personas con las que establecen relación. 

Finalmente, el último aspecto que querría destacar es, el que ellos mismos aportan referencia, dirección, sentido a un proyecto ya establecido, y por tanto se comprometen y son corresponsables con los objetivos marcados por la entidad y el tipo de voluntariado en cuestión. 

Fijaros, si os dais cuenta, estos tres aspectos son fundamentales a la hora de configurar su proceso de personalización y socialización, en definitiva, su proyecto vital: 

Confianza en ellos mismos. 

Empatía que les llevará a una escucha activa, paciente y comprometida con su proyecto vital. 

Referencia, sentido y dirección en quienes son y lo que deberán ir haciendo a lo largo de su vida. 

 

Raúl Lerones

Plataforma d’Educació Social Martí- Codolar (Salesians Sant Jordi)

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